Hoy domingo casi media noche, el ambiente bohemio y música suave de fondo.

En compañía de esas pequeñas llamitas encendidas, unas velas que pareciera que bailan felices aunque hay otras más quietecitas parecen estar a la expectativa, atentas de lo que está sucediendo o de lo que está por suceder y esperando la historia de un renacimiento o tal vez de la tranquila muerte.

Las decisiones…. las hacemos cada minuto de nuestras vidas, cada acción conlleva decisión y en ciertos momentos tomamos la decisión de agarrar con fuerza las riendas de algún caballo desbocado y mostrarle el camino … caballo pura sangre con alma de obstinado y guerrero de su tiempo, hace que uno pierda la fuerza y lo desmontamos para observarlo y buscar en su interior, en sus ojos su naturaleza para saber cómo tomar mejor esas riendas.

Me pregunto si mi pura sangre tendrá corazón de hierro de algún mal recuerdo o tendrá un corazón tan vivo y con tanta fuerza en su interior que no bastaran nunca las riendas para mostrarle un camino, sería fácil dejar sus riendas sueltas, que sea libre! Que corra! Que conozca los caminos, el bosque, los empedrados y los precipicios … solo me preocupa una cosa …que se lastime, que este tan eufórico que no vea sus peligros y de fin a su vida desbocada.

Parecido todo a la bravura de un pasado, parecido a las experiencias desbocadas y obstinadas, observando el interior …mi interior …lo mejor era dar fin a un pasado

Pero…aunque tuviera la disposición, se me olvidaba que el pasado era aguerrido, obstinado.

Sin preguntar ¿hay alguna opción de que hoy sea distinto?

Lo mejor era matarlo con golpe certero y de forma rápida ya no había opción, ya no había cuestionamiento.

Todo sucediendo tan rápido, determinante y concluyente la palabra “no más, adiós” al hacer esto tome largas caminatas, veía a las señoras que paseaban a sus perros en los parques, árboles frondosos y verdes, sol que calentaba la piel sin exceso y una bella brisa que acariciaba delicadamente las pestañas.

Caminé hasta llegar cansada a mi cama pero algo sucedía en ese momento, el pecho me oprimía y en la paz de mi habitación me empezó a faltar el aire, el corazón se empezó acelerar y calmarlo no podía por más que hablaba con él, ¡ qué desesperación! Cómo tranquilizo a mi corazón.

Sucedió cada noche, cada noche al momento de acostarme, esto no es normal dejemos que hable el experto de su ciencia y veamos qué nos dice.

El viernes 9:45 pm al doctor y le expongo mis síntomas, todo parece estar bien, no hay explicación de qué causa un latir tan acelerado, me comenta el doctor: - lo que puede suceder es que ha sometido su corazón a cambios drásticos en su vida y déjeme decirle que le está exigiendo demasiado a su corazón y él está alerta, late rápidamente para generar adrenalina y mantenerlo atento a los cambios que se están presentando y que no los alcanza a asimilar.

¡Vaya! Movimientos determinantes que mi cabeza asimilo pero mi cuerpo y mi corazón no, lo sometí a cambios drásticos, le tome las riendas y se desboco porque no tenía una explicación; ¿cómo le explico a mi corazón que si le suelto sus riendas puede que llegue acabar con su propia vida? Pero me asalta la duda … tal vez al tomar sus riendas, tal vez… lo esté matando yo misma … qué difícil decisión, pienso por momentos que no lo debería aprisionar y dejarlo ser libre, que sienta, que corra, que conozca y disfrute. ¿Qué debería o más bien qué no debería hacer?

Por tantos cambios en tan poco tiempo mi corazón sufre y se muestra con un latido desesperado de no entendimiento y forzado a vivir algo que él no desea …¿cómo le explico que así es lo mejor? Que el pasado debe permanecer en pasado y que nos tenemos que acostumbrar a una nueva vida que se llama presente y que no podemos estar haciendo llamadas con el Sr. Pasado

Pero el pasado regresa por sí solo, está regresando todo el pasado y está llegando sin ser invitado.

Jossie